La escritora valenciana autora de ‘El final del Ave fénix’ se cita con Xavier Borrell para www,elcampdeturia.com. Marta Querol reedita una novela que vuelve a estar de actualidad y que fue finalista del premio Planeta 2007.
Una apasionante historia de dos familias valencianas con desigual suerte en la vida, en la que destaca Elena, una chica dispuesta a luchar por conseguir desarrollar su vida con libertad en una sociedad llena de prejuicios... ¿Cómo te llegó la idea de escribir una saga familiar concentrada en el periodo anterior y posterior a la Guerra Civil?
Forzada por las circunstancias en que empecé a escribir. Partí de lo que se ha convertido en el prólogo de la novela, y que reflejaba una vivencia personal que se desarrolla en el tiempo actual. A partir de él y por la necesidad de seguir escribiendo, creé una historia que diera vida y sentido a los personajes del prólogo que se situaban en la época actual, y para ello me remonté a la época en que nació el personaje principal. Eso me obligó a arrancar en los años previos a la guerra y continuar a partir de ahí.
Y en cuanto al tema, siempre me gustaron las historias de sagas familiares, las novelas de corte clásico en que la historia gira en torno a los personajes y no los personajes en torno a una historia.
En tu novela hay distintas personalidades de mujeres ¿Te sientes a gusto desarrollando la psicología femenina?
Bueno, me he sentido a gusto desarrollando ambas psicologías. También hay personalidades muy distintas de hombres, aunque el peso de la novela es cierto que descansa en las mujeres. Pero personajes como Gerard, Javier Granados, el Sr. Solís o Carlos también son relevantes y tienen su propia entidad. Me gusta profundizar en la psicología de cualquiera de ellos, sean hombres o mujeres.
¿Crees importante dar protagonismo a mujeres emprendedoras para animar a las nuevas generaciones a buscarse un futuro mejor?
Creo que la mujer emprendedora en la época en que se desarrolla la novela, era un elemento muy necesario y poco frecuente; un referente que quedaba semioculto por la coyuntura política y social. Las nuevas generaciones lo tienen mucho más fácil. Hoy en día es algo bastante frecuente y que se ve en muchos ámbitos. Pero por supuesto que es bueno transmitir la idea de que cualquiera puede buscarse un futuro mejor ya que todavía hay muchas personas que se ponen límites a su propio progreso por razones que nada tienen que ver con su capacidad o posibilidades reales.
El personaje de Dolores no se conforma con la infidelidad de su marido ¿En aquella época, y más entre la burguesía, se aceptaba mucho las infidelidades por parte de las mujeres con tal de no perder su estatus?
En realidad, Dolores con lo que no se conforma es con la exhibición pública de esa infidelidad, que agudiza el grado de humillación en que vive. Es una mujer sinceramente enamorada de su marido y eso convierte en traumáticas las experiencias que le tocan vivir, pero las acepta tanto por temor de perder al hombre que ama, como por las consecuencias que eso puede tener en su estatus.
Pero en aquella época la infidelidad, mientras el pater familia se comportara como tal ante la sociedad y mantuviera a los suyos, era algo que se asumía con estoicismo y sin demasiado dramatismo. Era propio de la burguesía, porque para tener una “mantenida” había que poder, y no todo el mundo podía. Se convertía en un signo de estatus, pero eso ocurría igualmente en otras épocas y países, no era algo exclusivo de nuestra cultura. No hay más que leer toda la novela francesa del XIX.
Mientras la mujer no tuvo una independencia económica, pasar por la separación, además de ser un estigma social y un trauma emocional, tenía un coste personal muy elevado: asumir el mantenimiento de los hijos, y buscar un trabajo, cuando muchas mujeres solo habían trabajado en casa y carecían de preparación para acceder al mundo laboral, salvo que fuese como limpiadoras o costureras. No es el caso de Dolores, que siempre trabajó, aunque a su manera.
Pero tampoco me considero una experta en materia socio-familiar de la España del siglo XX. Lo que cuento es la mezcla subjetiva de lo conocido y lo estudiado.
¿Tan difícil era emprender un negocio para una mujer sola al principio del franquismo?
Era una tarea titánica, al principio, a mediados e incluso al final del franquismo, porque la mujer legalmente fue considerada una menor de edad permanente durante muchos años. No solo debía luchar contra los prejuicios y desconfianza de los estamentos financieros a los que se recurre cuando alguien quiere montar un negocio y que por supuesto, estaban regidos por hombres, sino que la ley estaba hecha de forma que se necesitaba el permiso del marido para cualquier gestión económica. Pero aún así, se podía conseguir, con inteligencia, tesón y esfuerzo.
¿Te has tenido que documentar mucho sobre la vida en la época en la comunidad valenciana?
Si escribí con Valencia como telón de fondo fue porque era lo que mejor conocía. Desde niña has escuchado de padres, abuelos o amigos numerosas historias, anécdotas, … Aún así tuve que recurrir a planos antiguos para ubicar algunos lugares, fotos de la época, documentales sobre la Guerra Civil, la riada… Me entrevisté con personas que habían pasado esos años y sus testimonios me fueron de gran ayuda. Fueron muchos los datos a confirmar y las situaciones que requirieron de documentación adicional para generar la atmósfera adecuada a la época.
¿Ser finalista del planeta del premio Planeta 2007, ha sido una ventaja o un inconveniente?
Pues a estas alturas de la película sigo sin tenerlo claro. Las editoriales y agentes no es algo que hayan valorado de forma positiva, pero sin embargo, creo que es el diferencial que me ha hecho salir del ostracismo que supone ser un escritor novel. Te escuchan, y te leen, pero no te abre ninguna puerta, y en algunos casos te la cierra.
¿Qué proyectos preparas respecto a esta novela y a otras futuras?
Respecto a El final de ave fénix, espero poder reeditarla en este año 2010. La novela no se ha distribuido prácticamente fuera de Valencia, y creo que le queda mucho camino por andar. La acogida ha sido muy buena y me gustaría pensar que sigue viva y que todavía puede llegar a muchos lectores. Me encantaría que cruzara el charco. Creo que en la América de habla hispana aprecian este tipo de novelas, pero eso es un sueño hoy por hoy difícil de realizar.
La segunda novela la terminé en septiembre y estoy buscando editorial. Es parte de la historia de los Company y los Lamarc, pero no es exactamente una continuación, sino más bien el desarrollo de la historia que se queda sin contar en El final de ave Fénix, planteada como un libro independiente de aquel. No es necesario leer la primera para entender la segunda.
Creo que es menos intimista que la primera y más ágil.
Y estoy arrancando con la tercera que cerrará la historia.
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"Ser finalista del Premio Planeta no me ha abierto ninguna puerta"




















